viernes, 6 de mayo de 2011

La disputa legal sobre las Tablillas de Persépolis amenaza los préstamos internacionales de bienes culturales

En 1930, el arqueólogo Ernst Herzfeld encontró 30.000 tablillas de arcilla en una excavación sobre la antigua ciudad de Persépolis, cerca de la moderna Šīrāz. Como informé en pasadas entradas, estas tablillas se encuentran enfrascadas en una ardua batalla legal entre el Estado iraní y la Universidad de Chicago, y un grupo de personas afectadas por un atentado en Jerusalén. Después de que fueran desenterradas en la década de los años treinta, las tablillas, inscritas y selladas, han estado en préstamo en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago para su estudio, donde todavía hoy muchas de éstas aún permanecen. Se han convertido en un tesoro que revela el funcionamiento interno de la administración y la estructura social de la antigua Persia durante el reinado de Darío I (las tablillas de la Fortificación). Estas tablillas registran principalmente la entrada y salida de alimentos (cereales, frutas, carne...), así como de ganado mayor y menor, todo ello asignado como raciones, sueldos en especie o provisiones de viaje a embajadores extranjeros, a grupos de trabajadores diferenciados por etnias, funcionarios del Estado, personal responsable del culto y aristócratas persas de ambos sexos, así como al rey y a miembros femeninos de la casa real. Describen así un sistema de práctica administrativa y económica regional, registran también la fiscalidad y dan bastantes detalles demográficos y referentes a la geografía de los asentamientos, a las infraestructuras, a la planificación de los viajes y a la fisiología o a la alimentación, así como señalan el almacenamiento de alimentos.

Del mismo modo han demostrado ser un activo valioso en el estudio de lenguas antiguas como el elamita, que murió con la invasión de Alejandro, y el antiguo persa, un idioma que como muestran las tablillas fue usado más a menudo de lo esperado por los persas, poniendo de manifiesto de este modo que era una lengua escrita en uso para el registro de la administración y no sólo para la visualización real como se creía hasta hace poco. Del mismo modo se tienen ejemplos de tablillas inscritas en otros idiomas como en arameo, babilonio, griego y frigio. Igualmente son valiosas para el estudio de la glíptica aqueménida, pues como ya he mencionado, tienen impresiones de sellos que muestra diferentes escenas, tanto de la vida cotidiana de los persas como de sus concepciones religiosas. Las tablillas, además, tienen otro valor adicional, puesto que lo que se conoce sobre esta época histórica proviene de fuentes griegas y árabes, así como de versiones en arameo y hebreo del Antiguo Testamento. Por primera vez, los investigadores tuvieron en sus manos la historia cotidiana de los persas escrita por los propios persas.

En el año 2002, las tablillas del Archivo de la Fortificación de Persépolis en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, que todavía no habían sido enviadas al gobierno de Irán, comenzaron a ser modeladas en 3D. Aunque el objetivo principal de esta institución era almacenar digitalmente las tablillas de arcilla para futuros investigadores, hubo una motivación más inmediata para iniciar este proceso. Sólo un año antes de que el Instituto Oriental comenzase a capturar las imágenes en 3D, cinco víctimas estadounidenses del atentado suicida perpetrado por Hamas en la calle Ben Yehuda de Jerusalén demandaron al Gobierno de Irán en una corte de Estados Unidos por su apoyo a la organización palestina. Los demandantes de Rubin, como ahora se llaman, no fueron los primeros en demandar al gobierno iraní por apoyar a grupos terroristas, aunque lo que les distingue, como mencione en pasadas entradas, es que han solicitado las tablillas de Persépolis como pago.

La mayoría de los países que no han temido prestar sus bienes culturales, tales como las tablillas de Persépolis, a las Instituciones norteamericanas debido a la legislación que protege su incautación, en particular, por la Ley de Inmunidad de Soberanía Extranjera de 1976 (FSIA). Sin embargo, diversas modificaciones en la legislación en los últimos años han allanado el camino para una decisión histórica, que ahora tiene ramificaciones antiguas. Como mencione los abogados de los demandantes de Rubin han reclamado que el Instituto Oriental ha estado operando como un “agente” del estado iraní. La correspondencia intercambiada entre el Instituto y el gobierno iraní entre 1930 y 1940 son la base de las pruebas para esta reclamación. Entendiendo que no surgirá ningún comprador que mantenga todas las tablillas en conjunto, los demandantes están tratando de subastar las tablillas individualmente. Esto puede llevar a que las tablillas caigan en manos de coleccionistas privados y de instituciones de América y Europa.

Pero este caso no es nada simple. Según Mathew Stolper, asiriólogo del Instituto Oriental, “las tablillas se apartan de las expectativas de que su autenticidad se cuestionara si no se hubiera encontrado el Archivo de la Fortificación”. Gil Stein, el director del Instituto, cree que “esto muestra lo importante que es mantener las tablillas de la Fortificación juntas”. También conviene mencionar que el Instituto Oriental tiene simpatizantes en Washington, puesto que una sentencia favorable a los demandantes “abriría a los Estados Unidos a represalias de tribunales extranjeros”, según indicó Trita Parsi, presidente del Consejo Nacional Iraní Americano (NIAC), añadiendo que “los iraníes podrían buscar venganza por el accidente del U. S. S. Vincennes, por el apoyo de Estados Unidos a Saddam Hussein durante la guerra entre Irán e Irak, y por el golpe de estado de 1953 para derrocar el gobierno del primer ministro Mohammed Mosaddeq”. El NIAC está trabajando en la enmienda, revisando la legislación vigente para mantener las tablillas juntas y a salvo de una subasta privada.

Touraj Daryaee, profesor de estudios iranios en la Universidad de Irvine y autor del libro Sasanian Persia: The Rise and Fall of an Empire, ha argumentado que la incautación de bienes culturales puede también comprometer el futuro de préstamos potenciales a museos entre países, añadiendo que “estas tablillas pertenecen al pueblo iraní, siendo su pérdida una tragedia para 80 millones de personas”. Los demandantes de Rubin, para su desgracia, ya han inspirado a otros. Cerca de 1.000 víctimas de los atentados de Beirut de 1983 han reivindicado también las tablillas de Persépolis. Las víctimas de este atentado, conocido como los demandantes de Peterson, han demandado al gobierno iraní por su apoyo a Hezbollah, buscando del mismo modo la subasta de las tablillas de Persépolis.

El 29 de Marzo, como se indicó, la corte de Chicago revirtió la decisión del tribunal inferior que había negado la inmunidad de las tablillas, manteniéndolas juntas, de momento. Sin embargo, según Parsi, “la decisión ha hecho que los esfuerzos por confiscar las tablillas sea un poco más difícil […] aunque no pone fin a las demandas. Por este motivo la comunidad amerciano-iraní y los amigos de las tablillas de Persépolis deben de continuar defendiendo nuestro patrimonio a través de tres vías: la vía legal, y a través de los medios de comunicación y de la legislatura”. Incluso antes de la reciente sentencia, 600 arqueólogos de todo el mundo firmaron una carta pidiendo al presidente Barack Obama que evitara la venta de las tablillas. Dado el conflicto sobre el programa nuclear de Irán y la decisión de Obama de apuntalar el apoyo de más sanciones contra Irán, el destino de las miles de tablillas de arcilla parece ser tan insignificante a la administración estadounidense como la ahora extinta lengua elamita.Veremos en los próximos meses como se desarrollará el proceso y la suerte de las tablillas de Persépolis.


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